viernes, 8 de noviembre de 2013

Olivia Osl: entre guerras y milagros (crónica)

Autor: Luis Fernando Arredondo Gómez

 
 
     [Escrito en Envigado (Antioquia) en octubre de 2003, con base en entrevista realizada en julio del mismo año, para el curso de Periodismo II de la Universidad de Antioquia, dictado por el periodista Carlos Uribe de los Ríos. Luego este material: texto y grabaciones fueron adaptadas y transmitidas en programa radial a través de la emisora cultural Universidad de Antioquia, dentro del curso de Radioperiodismo dictado por el programador de Todelar Radio, Hernando Guzmán. Colaboró en la locución la estudiante Natalia Paz. Es otro producto de mi etapa ultramontana, que afortunadamente ya pasó.]


Olivia Osl, año 2003

Estirpe y vocación

 
     Tal vez el nombre de Olivia Osl no le diga nada a muchos. Sin embargo, los frutos de sus actuaciones se distribuyen por todo el país dando fe del valor y el compromiso de esta religiosa, quien a lo largo de sus 85 años de vida ha sido también testigo consciente y privilegiado de algunos de los acontecimientos más importantes en la historia humana.  Seguir su recorrido vital nos muestra la movilidad de la vida. Podemos ver cómo el escenario de las luchas de la humanidad se trasladó del viejo continente al nuevo. Hoy Latinoamérica está bajo la luz de los reflectores y el mundo sentirá su aliento.
 
     Los Osl llegaron a Austria como parte del ejercito sueco que participó en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Este conflicto comenzó con el forcejeo entre los reinos católicos y protestantes de toda Europa, y terminó en una lucha entre las principales potencias del continente (Sacro Imperio Romano Germánico, Monarquia Hispánica y Casa de los Habsburgo contra Suecia, Reinos luteranos alemanes y Francia). Culminó con la victoria francesa y con el debilitamiento de sus enemigos. Fue uno de los conflictos más atroces que se conozcan. Cerca del lugar donde nació Oliva Osl existe un monumento de la época que traducido del idioma alemán dice: “Hasta aquí llegaron los guerrilleros del norte”.
  
      En 1918, finalizando la Primera Guerra Mundial, nació Olivia Osl en Vogelsberg, pequeño pueblo del Tirol, zona fronteriza en la que se desarrollaron los combates entre los aliados (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Italia, etc.) y los imperios alemán y austrohúngaro, que por aquellos días serían "liquidados". En aquella época su padre se encontraba en el frente italiano. Al final de la guerra el Tirol fue fraccionado en una parte austríaca y una italiana. Osl vivió en la primera, luego de nacer arrullada por las balas.

 
Vogelsberg, Austria
  
     Olivia Osl creció en un hogar lleno de oraciones y canciones. Sus padres de jóvenes habían acariciado la posibilidad de hacerse religiosos, finalmente se casaron e hicieron de la interpretación de la música folclórica la actividad que agrupó a la familia. La cítara y el órgano fueron los instrumentos elegidos por la joven Osl. 
 
     Olivia Osl recuerda que su deseo de hacerse religiosa surgió cuando tenía seis años, luego de que escuchó a su madre llorando porque ni ésta ni  alguna de sus hermanas había ingresado al convento, como lo pedía la abuela materna de la niña. También recuerda que durante su primera comunión, cuando tenía ocho años, le pidió a Dios que la hiciera religiosa, y su madre la instaba a leer revistas relativas a las misiones católicas. En 1932, de 14 años, se vinculó a una comunidad de misioneras franciscana, aún a pesar de la indisposición  inicial de su padre. Al año siguiente Adolf Hitler sería nombrado canciller en Alemania.


Misioneras de maría auxiliadora


      La fundadora de esta comunidad fue la religiosa María Bernarda Bütler, nacida en Auw (Suiza), en 1848, quien con 19 años (1867) ingresó al Monasterio Franciscano de María Auxiliadora en Altstätten (Suiza). En 1888 por invitación de Pedro Schumacher, Obispo de Portoviejo (Ecuador), se trasladó allí con seis monjas y fundó una casa filial del Monasterio de Altstätten. Posteriormente fundó otra serie de casas en el Ecuador, originando a las Hermanas franciscanas misioneras de maría auxiliadora.

     En 1895 tuvo que huir de este país debido a una persecución religiosa desatada por la Revolución de Alfaro. En medio de su huida Eugenio Biffi, Obispo de Cartagena (Colombia), la invitó con su comunidad a establecerse en esta ciudad, donde murió en 1924. En vida de esta religiosa la comunidad se expandió a Austria y Brasil. El 29 de octubre de 1995 fue beatificada por Juan Pablo II.
 

María Bernarda Bütler


 

     Los principales objetivos de esta comunidad religiosa son el trabajar por la salvación de los hombres y por el reconocimiento de su dignidad como hijos de Dios. Las bases de su actividad misionera son la oración, la pobreza, la fidelidad a la Iglesia y el hacer obras de misericordia. En este sentido consideran que la caridad es el alma de todas las demás virtudes.
 
 

La llegada a Antioquia

 
 En 1935 Olivia Osl llegó desde Austria a Colombia junto a otras cuatro religiosas, con el fin de llevar a las Hermanas Franciscanas a otros lugares del país, pues se previó que las políticas de Adolf Hitler para el centro de Europa llevarían a las comunidades religiosas al límite de sus fuerzas (esto en palabras de la madre Osl). Ya empezaban a sonar las trompetas de la dictadura: en ese año el gobierno hitleriano había comenzado a implementar sus normas racistas en contra de los judíos.
 
     Osl Llegó a Cartagena (Bolívar) donde permaneció por un año, luego paso a Corozal (Sucre) en donde enfermo y tuvo que partir para El Líbano (Tolima), en donde permaneció por dos años hasta 1940. Al respecto dijo:
 
     “Antes de la Segunda Guerra Mundial todas las vocaciones venían de Europa. Había muchas vocaciones. En Colombia, nuestras casas sólo estaban en la costa y en esa época  cuando nosotras llegamos (1935) había muy pocas vocaciones costeñas, unas 10 o 15... Cuando comenzó la Guerra, Hitler prohibió sacar más vocaciones de Europa central y cerró los noviciados. La madre general de entonces dijo: ¡Se me va a acabar la comunidad! ...

     "Una hermana de Medellín le dijo a la madre: ¡Madre, vaya a Medellín, en Antioquia hay muchas vocaciones! La madre vino con otra hermana y se hospedó cerca de lo que es hoy la Plaza de Toros. La madre pidió una entrevista con el Arzobispo Salazar y Herrera (nacido en Granada, Antioquia) con el fin de pedirle permiso para establecer una casa de la comunidad en la ciudad. Éste le respondió: ‘¡Yo tengo religiosas suficientes en mi diócesis, yo no necesito más!’


Miguel Giraldo Salazar, párroco de San José (Periódico Granada, 1940)


     "Las hermanas no se amilanaron y se encomendaron a San José diciendo:  ‘San José es quien nos va  a conseguir vocaciones’, y diariamente caminaban desde la Plaza de Toros hasta la Iglesia de San José. Un día el párroco de la iglesia (el granadino Miguel Salazar Giraldo) se percató de que no eran de por aquí y les pregunto: ‘Hermanas, ¿qué quieren, qué necesitan?’ La madre lo saludó y le preguntó si sabía de algún pueblo donde necesitaran religiosas. Él le respondió que sabía de un pueblo donde no las había porque era un pueblo muy pobre: Granada, Antioquia.

     "Giraldo Salazar intercedió y el Arzobispo de Medellín las autorizó para establecer su comunidad en dicho pueblito, pero levantando el dedo, el jerarca les dijo imperioso: ‘¡Pero eso sí, cuidadito con pedir plata porque la gente es muy pobre!’ La madre superiora le respondió que no necesitaban plata sino vocaciones.”
 
     Las siguientes fueron las dos posibles vías de ingreso de dicha comunidad religiosa a Antioquia: por un barco de vapor a través de Río Magdalena, desde Barranquilla (Atlántico) hasta Honda (Tolima) y luego por tierra hasta Granada. O por aire, otra vez desde Barranquilla hasta la pista aérea de Las Playas (Medellín) y de aquí por tierra hasta Granada. La empresa de aviación de la época era la alemana Scadta, con filial en Barranquilla, la cual fue "confiscada", "nacionalizada" y trasformada en Avianca, en días de la Segunda Guerra Mundial . 
  
   En Granada, las franciscanas pasaron a regentar el Colegio de Nuestra Señora de Lourdes, al cual cambiaron varias veces de nombre: Colegio de María Auxiliadora, Colegio de la Inmaculada y finalmente Normal Superior. Durante esta primera época  Olivia Osl se dedicó a la docencia.


Colegio de las monjas (años '40, archivo biblioteca de Granada).
                                              
 

Preocupada por sus hermanos

 
      Con la entrada de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, el gobierno colombiano presidido por Alfonso López Pumarejo ordenó la detensión de todos los extranjeros nacidos en los países aliados del nazismo, su encarcelamiento y el decomiso de todos sus bienes en Colombia. Las comunidades religiosas de origen europeo estuvieron en vilo hasta que la Santa Sede exigió un trato ecuánime para sus representados.
 
     En tanto en Austria, los dos hermanos de Olivia Osl engrosaron los ejércitos de Hitler en el frente ruso. Zona de combate que exigió a los soldados nazis el mayor sacrificio y el mayor fanatismo. Uno de dichos hermanos murió luego de un combate, el otro permaneció apresado en Siberia  durante dos años y medio, hasta 1947, soportando en ocasiones temperaturas de 40 grados bajo cero. Al respecto Osl nos contó:

     “... el 24 de septiembre de 1946  desperté con una angustia tremenda, tremenda. Yo estaba aquí en el Poblado, fui  a la santa misa y en la consagración sentí la misma angustia tremenda por mi hermano, sin saber nada de lo que le estaba pasando. En mis oraciones yo decía: ‘¡Asístelo Señor, ten piedad de él, ten piedad de él!’ Al mes soñé que yo estaba en misa, el padre salió de la sacristía en ornamentos rojos y antes de comenzar la misa dijo: ‘Hoy vamos a celebrar la misa por el hermano de la hermana Olivia, que ya regresó de su prisión’. Sentí una inmensa alegría.


Soldados nazis presos a Siberia 
                                                 
      "En enero de 1947 recibí -continuaba la madre Osl- una carta de mi hermano ya desde la casa, pero sin decir nada de su prisión, nada de nada. Yo le respondí solicitándole que me dijera qué ocurrió el 24 de septiembre y el 24 de octubre... El me volvió a escribir y me exigió que no volviera a preguntarle nada sobre ese asunto, que él había enterrado todo lo que había pasado, que no quería pensar más al respecto, y menos quería revivir esos momentos a otra persona...

"Cuando en 1963 regresé a Europa, mi hermano ya estaba casado, tenía hijos y una buena vida. Yo le pregunté a mi madre si sabía lo que le había ocurrido a él en la guerra. Ella me sugirió que le preguntáramos nuevamente, teniendo en cuenta que él ya estaba más tranquilo y que había apuntado todo lo ocurrido...

     "Él nos contó que ese 24 de septiembre estuvo tan desesperado que quiso suicidarse, pero una médica rusa que lo vió le dijo que ese día serían despachados para su tierra todos los prisioneros austriacos, que no se hiciera nada... Y el 24 de octubre en la frontera con Austria, iba a ser devuelto a Siberia después de haber marchado a pie por un mes, porque uno de los guardias de la frontera al mirar su pasaporte creyó que él era alemán. Mi hermano con ayuda de un interprete explicó que él hablaba alemán, pero que era austríaco. Después de un rato le permitieron cruzar la frontera...”

 
Olivia Osl por 1940 (Archivo biblioteca de Granada).
                                                               
 

Vitalidad y movilidad 

 
     Olivia Osl fue trasladada de Granada a Medellín, en 1943. Su comunidad tomó el lugar de las Hermanas de la Presentación en el sector de El Poblado, quienes no habían podido autosostenerse. La madre superiora encargó a Osl la  recolección del dinero y la negociación de los terrenos donde posteriormente se construyó el Colegio Palermo y la casa de las Hermanas Franciscanas. El terreno era una finca de  Manuel María Escobar, que las religiosas adquirieron por 180 mil pesos. Allí permaneció Osl dedicada a la enseñanza de matemáticas, religión y de idiomas como el inglés y el francés.

     En 1946 obtuvo la nacionalidad colombiana gracias a las gestiones del senador liberal Rafael Arredondo Velilla. En el año 1957 fue trasladada nuevamente a El Líbano, de donde partió en 1960 con el plan de la fundación de un internado. Aquí en el Tolima fue testigo de las despiadadas luchas entre liberales y conservadores, y llegó a ayudar a más de 30 mujeres víctimas de la violencia, ofreciéndoles de forma gratuita educación, techo y comida. Entre 1961 y 1962 estuvo en Villa Pinzón, Cundinamarca, en donde consiguió los terrenos para la  ampliación del colegio de la comunidad. 


Rafael Arredondo Velilla
                                        
     En 1963 Olivia Osl regresó a Granada para dirigir la Normal Superior y  fundó el Hogar Campesino La Divina Providencia, cuyas instalaciones fueron financiadas por el Obispado alemán, gracias a las gestiones realizadas en Europa por la madre Osl. El Hogar Campesino fue inaugurado el 3 de junio de 1967. Poseía instalaciones para internado, con capacidad para 200 internas, servicios sanitarios, corredores, y una serie de granjas de aprendizaje alrededor de la construcción. El lugar todavía existe y su población es enteramente femenina.
 
     Olivia Osl  volvió por primera vez a Europa en 1964. Allí permaneció durante 15 años (entre 1964 y 1979) colaborando en la reorganización administrativa de su comunidad. Durante este período obtuvo el dinero necesario para la construcción de los internados en Granada  y en El Líbano. En 1980 regresó a Colombia y se estableció en Medellín hasta 1981. Entre 1982 y 1988 permaneció en Bogotá como parte del Concejo General de su comunidad. En este período colaboró con la obra social del sacerdote Javier de Nicolo, que tiene por fin ayudar a los niños de las calles a salir de su marginalidad.


Javier de Nicoló
                                                         
     En 1989 regresó a Medellín y creó la Fundación Massabielle, que se encarga de dar oportunidad de trabajo a los jóvenes de las calles que desean reintegrarse a la sociedad. En este momento la fundación cuenta con una finca en el sector de Buenos Aires, en donde se fabrican implementos de aseo. Olivia Osl también continuó con su apoyo a la obra de Javier de Nicoló, y es así como ha obtenido en el extranjero dineros para esta institución.


     Recientemente en un viaje a Suiza,  Oliva Osl encontró un nuevo frente de batalla: el sí a la vida. Gracias a un encuentro con Pius Stössel, líder suizo en la lucha contra el aborto, ella se ha vinculado a esta campaña mundial a través de la publicación en el país del libro “Myriam... ¿por qué lloras?”, compilado por Stössel,  traducido del alemán al español, y que incluye una serie de ensayos médicos y de relatos desgarradores sobre el aborto y los traumas que genera en la mujer.

     Entre los textos que contiene el libro hay uno atribuido al judío-canadiense Bernard Nathanson,  “el rey del aborto” y artífice del video “El Grito Silencioso” (que puedes ver en http: //www.silentscream.org/drnat.htm)”. En su texto Nathanson cuenta cómo engañó al pueblo estadounidense para obtener la abolición en 1968 de la ley antiabortos, lo cual logró haciendo uso de los medios masivos de comunicación, de algunas empresas de encuestas y de la emisión constante de datos falsos y exagerados. Su actividad de aquella época derivó en que se hiciera propietario del más grande hospital abortivo en New York, y que convirtiera a esta ciudad en la “capital mundial del aborto”. Se dice que en un período de dos años realizó 75.000 abortos. Dejó de matar niños cuando, afirma él, se dio “cuenta de que el feto no era sólo un pedazo de carne”.


Libro antiaborto.
                                                    
 

Encuentro y conclusión

 
 
     Cuando dos ancianas familiares (las señoritas Angélica y Dolores Yepes Duque, tías del sacerdote Carlos Yepes Vargas, ya fallecidas) me contaron que una de las monjas “alemanas” que habían llegado a Granada, Antioquia, en 1940, todavía gozaba de plena salud y lucidez “no pude creerlo”. Cuando me contaron que había salido por televisión como abanderada de una campaña contra el aborto pensé “¡vaya vitalidad!”. Cuando conversé por teléfono con la madre Osl para concertar nuestra cita, quedé flechado por su amabilidad y don de gentes.
 
     Cuando me recibió en la entrada de la casa franciscana, con sus menos de 1.60 metros de estatura, su sonrisa amplia y su mano tendida, me sentí en casa. Mientras la oía me maravillaba con sus modulaciones, con su narración, con su poder interpretativo casi actoral. Definitivamente la madre Osl es ejemplo viviente de lo que la bondad, la generosidad y la palabra pueden lograr en el mundo. Sus actividades y realizaciones han redundado en bienestar y oportunidades para muchos colombianos, así como para su Iglesia. Esperamos que su risa de niña y desprevención permanezcan entre nosotros muchos años más.

     Desafortunadamente, pero como es natural, la madre Olivia Osl  falleció el día 23 de mayo de 2004, a la edad de 86 años, en la sede de su comunidad ubicada en el barrio El Poblado de la ciudad de Medellìn.


Olivia Osl el día de nuestro encuentro.
                                                             
 
 
 
 

ENLACE CON LOS AUDIOS DE LA ENTREVISTA:


 

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